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La importancia de la tecnología educativa en el mundo o en una sociedad moderna

En la actualidad la educación está orientada hacia la perspectiva constructiva en el desarrollo del aprendizaje. Es el estudiante mismo quien puede integrar el conocimiento de una manera significativa. La escuela contribuye a la construcción del conocimiento al fomentar la creación de un ambiente positivo para la actividad pertinente de enseñanza-aprendizaje. Es función principal de la escuela crear un ambiente facilitador que permita al educado mediante recursos y experiencias múltiples adueñarse de los conceptos actitudes y las destrezas que lo capaciten para auto-dirigirse en la búsqueda del conocimiento y el crecimiento personal. El educando se mantiene activo al estar expuesto a múltiples medios de aprendizaje, sobre todo, los medios electrónicos.
Un salón de clase que esté equipado con computadoras y los programas educativos computarizados estimula el aprendizaje cooperativo y el dialogo entre todos los estudiantes. Los estudiantes desarrollan la habilidad para investigar soluciones problemas, llevar registros, evaluar programas y para recopilar información actualizada que les mantengan bien informados sobre las disciplinas que estudian. Ellos construyen su propio conocimiento y forman conceptos además de que establecen relaciones entre el conocimiento de las diferentes materias. De esa manera integran el conocimiento y se motivan mejor para enriquecer el círculo de información que les interesa.
De la manera que la tecnología educativa se convierta en el mejor aliado del maestro para que el educando pueda explorar conceptualizar y aplicar el conocimiento. Es mediante la Tecnología Educativa que el educando logra desarrollar entendimiento para establecer relaciones significativas entre las diferentes dimensiones del conocimiento científico, el matemático, histórico y los idiomas. El maestro como facilitador del aprendizaje presenta a los educandos alternativas educativas mediante el uso de la tecnología (grabaciones, transparencias, lecturas, soluciones de problemas, investigaciones, juegos educativos, etc.).
Tales alternativas le facilitan al estudiante el acceso al conocimiento. Partiendo del punto de vista de que el conocimiento no es estático y el estudiante que se adiestra en el uso de la tecnología educativa desarrolla una actitud de análisis y evaluación de contenido para educarse en la información mas reciente y precisa sobre diferentes temas. Aprende a mantenerse al día en los diferentes materias.
El uso adecuado de programas en computadoras ayuda al educando a aprender a su propio ritmo y de acuerdo a sus habilidades y etapas de desarrollo intelectuales. El énfasis del currículo no es ya cubrir contenido sino seleccionar contenido relevante que responden a necesidades e intereses de los educadores. Así se les facilita la adquisición de las destrezas del pensamiento crítico que son las herramientas necesarias para procesar la información.

Conclusión
El educando toma el conocimiento y lo lleva en su camino de la vida poseyendo las herramientas necesarias para ver los problemas y/o las soluciones para establecer prioridades y soluciones las alternativas viables que le ayudan a tomar decisiones sabias.
La Tecnología Educativa provee al estudiante de oportunidades para probarse a sí mismo para autocorregirse, planificar, condicionar actividades e integrar cabalmente el conocimiento.
La Tecnología Educativa además descarta el modelo didáctico de enseñanza y ofrece al maestro diversidad de medios y procedimientos alternos para evaluar las ejecutorias de los estudiantes. Se establecen claves y criterios para la evaluación previamente al desarrollo de programas. Pueden asignarse tareas educativas relacionadas con problemas multilógicos e interdisciplinarios.
Por ultimo, mediante el uso adecuado de la Tecnología Educativa se pueden atender los diferentes estilos de aprendizaje de los estudiantes. Los que poseen una habilidad visual sobresaliente pueden beneficiarse del uso de videos, para reforzar lo que escuchan o viceversa. Los que son hábiles escuchar, retener, mejorar y reforzar sus destrezas procesadoras de información mediante el uso de los programas auditivos. Los estudiantes que tienen habilidad superior para la manipulación, pueden construir modelos instruccionales mediante la ayuda de programas computadorizados.
Conviene aclarar que todo lo expuesto en este ensayo sobre la importancia de la tecnología educativa puede lograrse si la dirección, consejo escolar, padres y estudiantes se comprometen a trabajar para la excelencia educacional mediante el uso adecuado de la Tecnología Educativa. Tiene que existir un compromiso genuino para invertir en tecnología educativa y lograr que funcione para beneficio del proceso educativo y la formación de los educandos. No será valido ni prudente comprar computadoras y software para exponerlos al uso incidental y descuidado o meramente para el entretenimiento. Un programa o los programas computarizados son sistemas que deben usarse siguiendo la secuencia necesaria de cada programa para lograr resultados positivos debe también considerarse el ofrecer un mantenimiento adecuado del equipo y un adiestramiento previo a los maestros y estudiantes para el uso efectivo de la tecnología.

Las aulas, los niños y la televisión
Si hay algún objeto que define con exactitud a la sociedad que nos ha tocado vivir, ése sin duda es la televisión. Odiada y elogiada al mismo tiempo, pocos hemos podido pasar indiferentes ante presencia -su omnipresencia- en todo tipo de ambientes sociales, en el trabajo, en el hogar, e incluso en todos nuestros espacios de ocio. La televisión es el medio elegido por el gran público para su diversión, su «formación» y entretenimiento.
Ahora bien, el reconocer el poder social de seducción que tiene el medio televisivo no nos debe llevar a satanizar uno de los mayores logros tecnológicos de la sociedad contemporánea. (Mariet, 1994:22), en un interesante y polémico libro titulado «Déjenlos ver la televisión», fustiga contra aquéllos que achacan a la televisión la culpabilidad de todos los males e invita a preparar a los niños para un mundo de televisión abundante y de libertad cultural sin fronteras.
Frente a los discursos crítico-moralistas, por un lado, y al elogio superficial por otro, sólo cabe el encuentro de posturas que, reconociendo las notables virtualidades de este medio para informar y entretener, potencien también la lectura crítica de la televisión y la «alfabetización de los ciudadanos» en las necesarias claves para comprender y usar el medio.
“Conocer la televisión, interpretarla, desmitificarla, producirla y desenmascararla” (Martínez, 1994:50) son, por ello, objetivos que han de tener las familias y la escuela para favorecer unos telespectadores más críticos y activos.
Fomentar «buenos telespectadores» desde los hogares y desde las aulas, exige superar la clásica y absurda rivalidad que padres y maestros han visto en la televisión como enemiga de la educación de los hijos. El medio televisivo ofrece múltiples posibilidades educativas que hay que descubrir. La superación de las encorsetadas y monótonas programaciones de las cadenas de televisión actuales, en el deplorable contexto de las guerras de audiencias, sólo se conseguirá con la puesta en marcha de programas de alfabetización y lectura de imágenes de televisión, que fomenten espectadores conocedores del medio, con capacidades para analizar y producir con el lenguaje audiovisual, que exijan a las propias cadenas de televisión programaciones de mayor calidad.
Educar desde el hogar y desde la escuela (Mariet, 1994:36) son por tanto las alternativas que pueden favorecer la formación crítica necesaria para que la televisión se convierta realmente en un poderoso medio de transformación social y de servicio a los ciudadanos.
La dosificación del consumo televisivo, el visionado compartido de los padres con sus hijos, la reflexión sobre la propia televisión en el hogar... son algunas medidas que las familias pueden poner en marcha, para hacer de la «tele» un instrumento más positivo. Pero sin duda, las limitaciones actuales de las familias en cuanto a formación, a problemas laborales, a disponibilidad para el ocio y la propia configuración de la ciudad moderna con pocos espacios para las actividades lúdicas, traen consigo sin duda un incremento de la responsabilidad de la escuela en esta ineludible tarea de la formación de telespectadores más críticos.
La ignorancia y el recelo con que tradicionalmente la escuela ha mirado hacia la poderosa pantalla televisiva, comienza a afortunadamente a desaparecer con los primeros acercamientos de maestros y profesores al medio televisivo para incorporarlo en las aulas, con el fin no de aumentar más el ya abusivo consumo televisivo, sino con la finalidad de utilizar la imagen audiovisual para potenciar sus capacidades críticas y reflexivas, para conocer el funcionamiento del medio, así como para enseñar a utilizar este nuevo lenguaje de comunicación, que permite no solamente su recepción pasiva, sino también su producción creativa.
Las experiencias escolares de uso didáctico de la televisión, aún comenzado a ser ya significativas y variadas, pero, desgraciadamente, siguen siendo minoritarias en el contexto educativo. La imperiosa necesidad de educar la «competencia televisiva» de los chicos y chicas de hoy es todavía una «asignatura pendiente» del Sistema Educativo que, aunque no ha realizado una apuesta decidida por la consideración de la «Educación en Medios de Comunicación» como un eje transversal del currículum. La «telealfabetización» comienza, no obstante, a surgir desde los propios centros, porque cada día son más profesores y profesoras lo que descubren que una enseñanza crítica y creativa de un ciudadano/a del siglo XXI no puede entenderse sin un uso racional, consciente y plural de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y por ende, de auténtica y genuina reina audiovisual: la televisión.
Es ya el momento para «vivir» y «ver» la televisión de otra manera. La familia y la escuela tienen mucho que decir. Démosle la palabra.

Referencias

MARIET, F. (1994): Déjenlos ver la televisión. Barcelona, Urano.
MARTÍNEZ, E. (1994): «Educación para la lectura crítica de la televisión», en Comunicar, nº 4. Huelva, Grupo Pedagógico Andaluz «Prensa y Educación».

Importancia de las computadoras en la educación

Vivimos en una sociedad de espectáculo, un sistema inmenso de representaciones y simulacros, una atmósfera repleta y pesada con la información, las imágenes y las actitudes que forman las condiciones y hábitos mentales de casi cualquier adulto que vive en la sociedad de medios.
Una vida frenética y tétrica llena de nombres, lugares, cháchara, autos corriendo, expertos opinando, jóvenes hablando, música bailando, disparos y más disparos, parejas acusándose mutuamente de infidelidades, dibujos animados protegiendo el futuro, el constante movimiento, la increíble actividad y el completo aburrimiento, el ruido sutil de necesidades que son saciadas.
Los medios dan información, pero esta, en los años 90, es transitoria e inestable y nunca es totalmente adecuada. Lo que provoca que muchas personas modernas se sientan medio locos de ansiedad e inquietud: sentimos que poseemos información sin sabiduría, opiniones sin principios, decisiones sin creencias.
Ahora, la comunidad educativa ha sido bombardeado exageradamente con mensajes acerca de la "supercarretera de la información" y sus significados. Supuestamente, esta nueva tecnología va a revolucionar la educación, resolviendo, de un ciberchispazo, todos sus problemas.
Las computadoras y las telecomunicaciones hablan de "la información" casi como una mantra. Los proyectos de computación y de telecomunicaciones casi siempre se orientan a la acumulación e intercambio de información. Obviamente hay momentos en que esto es bueno y útil, pero el poner demasiada atención a las computadoras en el aprendizaje formal puede distanciar al alumno de la experiencia viva de la realidad. Aprender de flores en un programa de computación (software) no es lo mismo que aprender manipulando flores. Siempre que la experiencia directa este disponible, debe tener preferencia por sobre la experiencia electro-mediatizada. No debemos permitir que la tecnología nos impida tener relación y experiencia directa con nuestro mundo.
La computadora es un instrumento universal y poderoso para procesar información y los maestros la pueden convertir en un extraordinario auxiliar didáctico. Sin embargo, no se debe perder de vista que se trata de un instrumento. Es decir, la computadora por sí misma no lleva a cabo acción alguna, pero en manos del maestro, puede servir para enseñar. Este debe ser el punto de partida para elaborar estrategias que permitan a los maestros usar de manera efectiva las computadoras.
El software supuestamente educativo de la computación a menudo no es hecho por educadores. “la mayoría de los software educativos han sido escritos por científicos de computación quienes no saben de educación.”
En el camino que hay que recorrer para alcanzar un uso efectivo de las computadoras en la escuela, surgen preguntas como: ¿Qué contenidos se deben incluir o excluir? ¿Cuál es la mejor secuencia? ¿Qué estrategia se debe usar? ¿Cómo se puede lograr que el aprendizaje sea duradero? ¿De qué manera se puede vincular la utilización de la computadora con las diferentes materias? No existen respuestas únicas a tales preguntas. Lo que se puede hacer es desarrollar un método de trabajo que le permita a cada maestro diseñar sus cursos con el mayor aprovechamiento de la tecnología.
El uso de la computación en la educación parece a veces como un deseo de reducir el aprendizaje a lo que es material, mecánico y medible, y que promueve una visión esencialmente económica de la vida. Mientras se están enchufando las escuelas municipales y subvencionadas al INTERNET y mientras se compran cantidades industriales de computadoras es más importante entender que es lo que hace a uno la computadora cuando entra a participar en el aprendizaje, para así entender mejor lo que los humanos (particularmente los profesores) deben llevar a la fiesta de computación y telecomunicación. Ya que la computadora nos distancia y nos distrae de la búsqueda de las metas de más alto orden en la educación, los profesores son personas de gran importancia, aquellos que pueden seguir enfocando estas metas. Uno de los papeles más importantes para los profesores en el mundo de la alta tecnología es compensar con humanidad las tendencias mecánicas de las computadoras y asegurar que el medio no distorsione los fines educacionales y que todas las potencialidades de la persona estén involucradas en el proceso de aprendizaje. Esta es una tarea que puede ser llevada a cabo solamente por una persona cuidadosa, reflexiva y dedicada a mejorar la vida interna de los alumnos.
Conclusión
Lo que se requiere en estos momentos es una nueva síntesis de lo valioso y útil existente con las posibilidades positivas de la tecnología. Telecomputación educativa es mucho más que simplemente conseguir que funcionen las máquinas y se comuniquen entre ellas. No es meramente una actividad técnica. No significa dar a cada alumno su computadora y su conexión al INTERNET. Debe ser un esfuerzo dirigido por la búsqueda del crecimiento real de los alumnos. La meta tiene que ser ampliar y estimular las mentes y corazones de los alumnos, en vez del uso de la computadora por su aparente valor. Los profesores deben proteger los intereses de los alumnos frente a la alianza tecnológico-comercial que muy a menudo parece desear más la educación como un mercado que la computadora como ayuda verdadera del aprendizaje real. Esto no significa resistir el cambio sino asegurar que el cambio surge de las necesidades de los alumnos en la sala de clases, no de las necesidades de los vendedores de máquinas o de alguien en el ciberespacio. El cambio debe incluir la participación y el liderazgo de los profesores enfocando toda la enseñanza-aprendizaje en las necesidades de sus alumnos.
No importa lo que pensemos de ellas: las computadoras serán parte del mundo de la educación. La pregunta es si sabremos cómo usarlas correctamente. ¿Serán parte de aulas frías y mecánicas enfocadas a ingerir megabytes de información? ¿Serán imágenes llenas de texturas ricas y comprensiones profundas que forman las experiencias de una vida de pensamiento y reflexión? ¿Podemos integrar nuestras máquinas en un ambiente más amplio y holístico, o simplemente deberíamos rendirnos a una educación restringida?
Es urgente que los educadores tomen papeles de liderazgo crítico y preocupado, si existe alguna posibilidad de lograr la integración y síntesis que he sugerido es muy importante para la educación. Con el bienestar de nuestros alumnos en juego, no es suficiente que los educadores simplemente dejen pasar la máquina inevitable de la tecnología. Al no involucrarnos terminaremos como técnicos y transformáremos a la educación en mera instrucción de técnicas. Si deseamos verdaderamente enriquecer las vidas de nuestros alumnos debemos agarrar el toro de la computación por sus astas y dirigirlo hacia lo que es su verdadero papel: conseguir las metas de más alto nivel en la educación de los seres humanos.

Referencias:
PINEDA, E, (2002): El uso de las nuevas tecnologías en la educación a distancia: ventajas y desventajas del uso de la computadora. Revista de la Educación y cultura de la Sección 47 de SNTE.
http://ciberhabit.gob.mx/escuela/maestros/act_i.htm

EDUCACIÓN A DISTANCIA: APRENDIZAJE Y NEGOCIO

Desde hace algunos años, se viene desarrollando en forma creciente en varios países del mundo la denominada Educación a Distancia. Un rápido recorrido por la oferta educativa contemporánea permite ver el creciente espacio que la Educación a Distancia (EAD) ocupa en ella.
Pareciera ser que, al amparo de la hegemonía de la globalización y aprovechando el acelerado desarrollo tecnológico, en especial en telecomunicaciones e informática, esta modalidad adquiere particular relevancia.
Por definición , la Educación a distancia es una metodología educativa no presencial, basada en la comunicación pluridireccional mediatizada, que implica amplias posibilidades de participación de estudiantes dispersos, con un alto grado de autonomía de tiempo, espacio y compromiso y la orientación docente, dada en el diseño, en la elección de los medios adecuados para cada caso en virtud de los temas y con consideración de las posibilidades de acceso de los destinatarios a los mismos, y en las tutorías.
Esta pomposa definición viene a ocultar la verdadera finalidad de la Educación a Distancia. En realidad, ésta se ha convertido en un instrumento de primer orden para desarrollar la privatización de la educación federal, abriendo la posibilidad de que los grandes capitalistas se apropien del presupuesto destinado a la educación, que se calcula en más de un billón de dólares anuales.
En nuestros días, la evolución constante de las tecnologías de la información y la comunicación dinamiza de tal modo las capacidades fácticas de la EAD que, aunque se conserven elementos constitutivos constantes como los que la definen, emergen variaciones de enorme magnitud en cuanto a los alcances reales y posibles.
Desde lo comunicacional, por ejemplo, la bidireccionalidad característica de la educación por correspondencia torna en multidireccionalidad en la era del Internet. Los materiales y ejercicios escritos pueden ser reemplazados por herramientas multimediales. La interacción se posibilita en tiempo real. Estos y otros elementos emergentes del desarrollo tecnológico devienen en la generación de nuevos horizontes para la Educación a Distancia.
Los mentores de la Educación a Distancia no han podido obviar que para poder ocupar el mercado educativo mundial es necesario terminar con el monopolio por parte de los estados nacionales del otorgamiento y reconocimiento de los títulos habilitantes. Para sortear este obstáculo, no han elegido el camino de promover un cambio en la legislación de cada país porque esto llevaría años o décadas.
Pero también es importante comentar que una educación sin docentes, donde el estudiante está aislado de sus pares, es en realidad una no-educación que se limita a la repetición de los cursos recibidos a distancia, sin posibilidad de una formación crítica ni de confrontar posiciones divergentes. Podemos indicar que “la educación apunta a aprender, no ha recibir una enseñanza… no tenemos tiempo que perder”. La educación del hombre pierde, de esta manera, su carácter social, entendiendo como social la cooperación de diversos individuos para un fin determinado.
Los que prometieron una revolución pedagógica y educativa, que iba a superar la ‘magra herencia’ de los griegos, finalizan realizando un retroceso cultural fenomenal, reforzando las tendencias más reaccionarias de la educación actual como su carácter memorístico y autoritario.
Este profundo retroceso no puede ser encubierto con el llamado de la Comisión de los gobiernos nacionalistas para que entiendan a la educación como un proceso que debe extenderse desde “la cuna a la tumba”, debido a que la velocidad de los cambios que introducen las nuevas tecnologías haría necesario un proceso de adaptación permanente. En realidad, estamos en presencia de una descalificación permanente, que limita el aprendizaje a las necesidades básicas para poder manejar una máquina o una nueva computadora. La Educación a Distancia, entonces, implica llevar al plano educacional la desvalorización de la mano de obra que ya se opera en la propia realidad económica capitalista.
El problema con el que nos encontramos con esta modalidad es que si la educación presencial nos causa problemas, ahora tenemos que ver al discente de la EAD desde el punto de vista evaluación; ya que la tendencia de la educación a nivel mundial se orienta hacia el incremento cuantitativo de discentes con títulos de master y doctores. Para lograr esto con calidad se hace necesario que las actividades evaluativos que se realicen en la capacitación a distancia tributen a los estándares que se plantean para que un profesor logre un desempeño profesional deseable, que son: conocer en profundidad la disciplina, adquirir conocimientos fundamentados sobre le aprendizaje, Utilizar la investigación y la innovación didáctica. Estos estándares representan un esfuerzo por describir en una forma medible o al menos observable lo que un profesor debe saber y ser capaz de hacer y a la vez constituye una guía para el diseño de las actividades evaluativos que se le deben plantear a los discentes en la capacitación a distancia para que no se limiten a evaluar mediante tareas puramente reproductivas.
El perfil del profesorado de la actualidad expresa que este bebe estar comprometido con la misión de la educación de la sociedad, siendo ejemplo para los alumnos de los valores, actitudes y habilidades que deben poseer. Para ello deben estar actualizados en los conocimientos de su especialidad profesional, deben poseer un conocimiento profesional como docente, deben ser capaces de realizar actividades investigativas, de extensión y de gestión. Asimismo han de tener una concepción internacional del currículo, la práctica profesional y docente y los resultados académicos de los cuales son responsables en su quehacer docente.
De lo referido se infiere que el núcleo de los desafíos previsibles para las instituciones virtuales de la EAD radica en el uso creativo y potencialmente emancipador que se haga de las nuevas tecnologías, considerando que los contenidos y diseños, y no a las tecnologías en si mismas, son quienes albergan la capacidad generadora de actitudes críticas, enriquecedoras del hombre, atento a su realidad social, cultural, política y económica.
Paralelamente, las instituciones virtuales de EAD deberán ser conscientes del hecho de que son limitados en número los potenciales usuarios de las nuevas tecnologías. Por tal razón cualquier diseño educativo que se pretenda democrático debería considerar una oferta académica que, superando los límites informáticos alcance a los sectores sociales ubicados en el otro extremo de la brecha, carentes de toda posibilidad de acceso a las modernas tecnologías de la información y la comunicación.

Referencias:
AÑORGA, Julia: Guía para la autoevalución de programas académicos semipresenciales.
Proyecto investigativo, aprobado por el grupo de expertos del ICCP. Ciudad de la
Habana, 2002.
PÉREZ, Olga Lidia. Evaluación del aprendizaje. Revista Cubana de Educación Superior.
Ciudad Habana, cuba, 1998.
ÁLVAREZ, Pedro. Actividad discente: la cara oculta de la Universidad www.elpais.com/articulo/educación/Actividad/discente/cara/ocultar/Universidad/elpedupor/20050606elpepiedu_8/tes/”

MORER, Albert. Educación a distancia, educación presencial y sus usos de la tecnología: una
Tríada para el progreso educativo. Edutec. Revista Electrónica de Tecnología
Educativa, Número 15/mayo 02. http://www.uib.es/depart/gte/edutec15/albert_sangra.htm