Desde hace algunos años, se viene desarrollando en forma creciente en varios países del mundo la denominada Educación a Distancia. Un rápido recorrido por la oferta educativa contemporánea permite ver el creciente espacio que la Educación a Distancia (EAD) ocupa en ella.
Pareciera ser que, al amparo de la hegemonía de la globalización y aprovechando el acelerado desarrollo tecnológico, en especial en telecomunicaciones e informática, esta modalidad adquiere particular relevancia.
Por definición , la Educación a distancia es una metodología educativa no presencial, basada en la comunicación pluridireccional mediatizada, que implica amplias posibilidades de participación de estudiantes dispersos, con un alto grado de autonomía de tiempo, espacio y compromiso y la orientación docente, dada en el diseño, en la elección de los medios adecuados para cada caso en virtud de los temas y con consideración de las posibilidades de acceso de los destinatarios a los mismos, y en las tutorías.
Esta pomposa definición viene a ocultar la verdadera finalidad de la Educación a Distancia. En realidad, ésta se ha convertido en un instrumento de primer orden para desarrollar la privatización de la educación federal, abriendo la posibilidad de que los grandes capitalistas se apropien del presupuesto destinado a la educación, que se calcula en más de un billón de dólares anuales.
En nuestros días, la evolución constante de las tecnologías de la información y la comunicación dinamiza de tal modo las capacidades fácticas de la EAD que, aunque se conserven elementos constitutivos constantes como los que la definen, emergen variaciones de enorme magnitud en cuanto a los alcances reales y posibles.
Desde lo comunicacional, por ejemplo, la bidireccionalidad característica de la educación por correspondencia torna en multidireccionalidad en la era del Internet. Los materiales y ejercicios escritos pueden ser reemplazados por herramientas multimediales. La interacción se posibilita en tiempo real. Estos y otros elementos emergentes del desarrollo tecnológico devienen en la generación de nuevos horizontes para la Educación a Distancia.
Los mentores de la Educación a Distancia no han podido obviar que para poder ocupar el mercado educativo mundial es necesario terminar con el monopolio por parte de los estados nacionales del otorgamiento y reconocimiento de los títulos habilitantes. Para sortear este obstáculo, no han elegido el camino de promover un cambio en la legislación de cada país porque esto llevaría años o décadas.
Pero también es importante comentar que una educación sin docentes, donde el estudiante está aislado de sus pares, es en realidad una no-educación que se limita a la repetición de los cursos recibidos a distancia, sin posibilidad de una formación crítica ni de confrontar posiciones divergentes. Podemos indicar que “la educación apunta a aprender, no ha recibir una enseñanza… no tenemos tiempo que perder”. La educación del hombre pierde, de esta manera, su carácter social, entendiendo como social la cooperación de diversos individuos para un fin determinado.
Los que prometieron una revolución pedagógica y educativa, que iba a superar la ‘magra herencia’ de los griegos, finalizan realizando un retroceso cultural fenomenal, reforzando las tendencias más reaccionarias de la educación actual como su carácter memorístico y autoritario.
Este profundo retroceso no puede ser encubierto con el llamado de la Comisión de los gobiernos nacionalistas para que entiendan a la educación como un proceso que debe extenderse desde “la cuna a la tumba”, debido a que la velocidad de los cambios que introducen las nuevas tecnologías haría necesario un proceso de adaptación permanente. En realidad, estamos en presencia de una descalificación permanente, que limita el aprendizaje a las necesidades básicas para poder manejar una máquina o una nueva computadora. La Educación a Distancia, entonces, implica llevar al plano educacional la desvalorización de la mano de obra que ya se opera en la propia realidad económica capitalista.
El problema con el que nos encontramos con esta modalidad es que si la educación presencial nos causa problemas, ahora tenemos que ver al discente de la EAD desde el punto de vista evaluación; ya que la tendencia de la educación a nivel mundial se orienta hacia el incremento cuantitativo de discentes con títulos de master y doctores. Para lograr esto con calidad se hace necesario que las actividades evaluativos que se realicen en la capacitación a distancia tributen a los estándares que se plantean para que un profesor logre un desempeño profesional deseable, que son: conocer en profundidad la disciplina, adquirir conocimientos fundamentados sobre le aprendizaje, Utilizar la investigación y la innovación didáctica. Estos estándares representan un esfuerzo por describir en una forma medible o al menos observable lo que un profesor debe saber y ser capaz de hacer y a la vez constituye una guía para el diseño de las actividades evaluativos que se le deben plantear a los discentes en la capacitación a distancia para que no se limiten a evaluar mediante tareas puramente reproductivas.
El perfil del profesorado de la actualidad expresa que este bebe estar comprometido con la misión de la educación de la sociedad, siendo ejemplo para los alumnos de los valores, actitudes y habilidades que deben poseer. Para ello deben estar actualizados en los conocimientos de su especialidad profesional, deben poseer un conocimiento profesional como docente, deben ser capaces de realizar actividades investigativas, de extensión y de gestión. Asimismo han de tener una concepción internacional del currículo, la práctica profesional y docente y los resultados académicos de los cuales son responsables en su quehacer docente.
De lo referido se infiere que el núcleo de los desafíos previsibles para las instituciones virtuales de la EAD radica en el uso creativo y potencialmente emancipador que se haga de las nuevas tecnologías, considerando que los contenidos y diseños, y no a las tecnologías en si mismas, son quienes albergan la capacidad generadora de actitudes críticas, enriquecedoras del hombre, atento a su realidad social, cultural, política y económica.
Paralelamente, las instituciones virtuales de EAD deberán ser conscientes del hecho de que son limitados en número los potenciales usuarios de las nuevas tecnologías. Por tal razón cualquier diseño educativo que se pretenda democrático debería considerar una oferta académica que, superando los límites informáticos alcance a los sectores sociales ubicados en el otro extremo de la brecha, carentes de toda posibilidad de acceso a las modernas tecnologías de la información y la comunicación.

Referencias:
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Proyecto investigativo, aprobado por el grupo de expertos del ICCP. Ciudad de la
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MORER, Albert. Educación a distancia, educación presencial y sus usos de la tecnología: una
Tríada para el progreso educativo. Edutec. Revista Electrónica de Tecnología
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